Nos encontrábamos en una montaña Colombiana, nunca habíamos estado ahí ni oído hablar de ella pero al parecer estaba bastante poblada y habían muchos turistas, lo peculiar de la montaña es que al centro se encontraba un cráter con un cenote al centro y las paredes de la montaña lo rodeaban y crecía por kilómetros al cielo. La zona no se veía tan segura, ya que constantemente había pequeños temblores que asentaban la tierra y movían la montaña dejando caer pequeños pedazos de tierra pero a los turistas ni a los habitantes del lugar parecía importarles ya que estaban acostumbrados o veían el lugar como algo sagrado; en fin continuamos con la admiración.
Nos contaban que al tope de la montaña se encontraba uno de los aeropuertos mas peligrosos del mundo y era del cual nosotras saldríamos. Nos creímos muy afortunadas ya que el aeropuerto solo puede recibir y salir un vuelo al día por la complejidad del terreno y condiciones climaticas, también el vuelo acepta muy pocas personas. La mayoría de personas llega aquí por medio de largas carreteras pero las vistas que encuentran hacen que valga la pena.
Ibamos tres amigas mexicanas y estabamos siendo guiadas por una local bastante activa, parecia conocer a profundidad el lugar y a los habitantes, nos llevo a los lugares mas ricos de comida y a los spots mas privados y con mayor apreciación de toda la belleza de la naturaleza.
A la mañana siguiente nos despertamos y fuimos a una pequeña cueva a mitad de la montaña para ver como la iluminan los primeros rayos de sol, en eso Claudia nuestra guía, entró en pánico a lo cual voltea y nos dice, tenemos que subir, la montaña va a colapsar; iremos al aeropuerto.
Tres minutos después empieza un temblor de mayor grado que los anteriores y nos ponemos en manos de nuestra guía. Empieza a pasar por un terreno sinuoso para subir la montaña y nos encontramos con casas, casas que se encuentran al borde de la montaña, entramos por una puerta, salimos por una ventana para subir al techo de otra casa y así sucesivamente continuamos entrando, saliendo y subiendo por la pendiente. Hasta que nos topamos de frente con otro grupo de personas haciendo lo mismo que nosotros, buscan llegar al aeropuerto, nos podemos percatar de ellos, lo que nosotras no sabíamos es que quieren dejarnos fuera del vuelo ya que solo es por tripulaciones de 10 pasajeros. No cabemos todos.
Debido a esto empezó una carrera entre el otro grupo y nosotras por llegar primero a ese vuelo, seguimos subiendo y escalando, hasta que de pronto regresamos a la naturaleza donde el terreno se vuelve mas difícil de superar, cruzamos un pequeño arroyo que baja con la montaña y Claudia comenta que estamos cerca, ella conoce un atajo.
Seguimos tras ella y empezamos a trepar por unos árboles que nos hacen ahorrarnos una suida bastante sinuosa y continuamos, vemos un poco mas abajo al otro grupo que se acerca peligrosamente.
No nos distraemos y volvemos a llegar a otra zona con casas, ahora subimos por sus escaleras que se encuentran por fuera de la estructura, en el techo podemos ver el aeropuerto, casi lo logramos, nos ayudamos entre todas para llegar al techo y continuar, hasta que nos alcanza el otro grupo y agarran el pie de Claudia, intentamos ayudar buscamos cosas en el techo que puedan ayudarnos, encontramos ladrillos y piedras que empezamos a aventar hasta que Claudia logra liberarse…

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